El filtro de agua viva Kombucha demostró ser más efectivo que los análogos comerciales
Científicos de la Universidad Tecnológica de Montana han desarrollado un material de filtración de agua basado en un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras. Durante mucho tiempo se ha utilizado en la cocina para la fermentación de bebidas, dando como resultado, por ejemplo, la conocida kombucha.
Los científicos estadounidenses experimentaron con especies bacterianas y se decidieron por Acetobacter, que está adaptado para vivir en un ambiente acético.
En realidad, Acetobacter produce ácido acético para combatir otras bacterias, incluidas aquellas que crean un tipo especial de contaminación: la biopelícula. Esta sustancia viscosa de colonias bacterianas primero cubre la superficie de los filtros y luego los desactiva por completo, mucho antes de la vida útil planificada. Pero todo cambia si las bacterias se ven privadas de la capacidad de sobrevivir en la superficie del filtro debido al ácido acético.

Filtros de kombucha y levadura (izquierda) y filtro de membrana convencional (derecha)
La composición final del “filtro vivo” incluye té negro, azúcar, vinagre blanco destilado y agua, además de levadura y bacterias Acetobacter. Con esta solución, los científicos impregnaron finas láminas de celulosa y las juntaron en forma de una membrana de varias filas. Los experimentos han demostrado que el grado de purificación del agua en él no es más alto que los análogos de polímeros existentes, pero casi no se forma una biopelícula y el filtro dura muchas veces más. Y la combinación de bacterias y levaduras tiene la capacidad de regenerarse, crecer y llenar los vacíos en sus propias defensas.
Una ventaja adicional es que todos los componentes de dicho filtro son baratos y se descomponen por completo en el entorno natural.
