Un estudio sugiere que antiguas civilizaciones extraterrestres podrían estar observando la tierra

En un nuevo estudio publicado en la edición de marzo de 2024 de Acta Astronautica, el investigador asociado del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), ZN Osmanov, plantea la intrigante posibilidad de que ciertos tipos de extraterrestres avanzados podrían estar visitando los principales puntos de interés de la Tierra.

El estudio, titulado “¿Somos visibles para las civilizaciones extraterrestres avanzadas?”, examina la capacidad de posibles civilizaciones extraterrestres para detectar artefactos y estructuras creadas por la humanidad. Osmanov utiliza la universalidad de las leyes de la física para establecer que la distancia máxima para la detección potencial por parte de extraterrestres es de aproximadamente 3.000 años luz.

Según Osmanov, esto implica que extraterrestres distantes avanzados podrían utilizar enormes telescopios para observar construcciones y civilizaciones de hace 3.000 años, lo que incluiría a los romanos, griegos y egipcios. El estudio sugiere que, debido al tiempo que tarda la luz en cruzar el universo, los extraterrestres podrían detectar la luz visible reflejada por objetos artificiales de antiguas civilizaciones.

La investigación clasifica a las posibles civilizaciones extraterrestres en tres tipos tecnológicos: Tipo I, que consume la energía total incidente en un planeta de su estrella anfitriona; Tipo II, que utiliza la energía total de la estrella; y Tipo III, una sociedad alienígena avanzada que consume la energía galáctica total. La hipótesis es que estas civilizaciones podrían utilizar tecnologías avanzadas, como telescopios ópticos y ordenadores cuánticos basados en agujeros negros artificiales, para detectar y registrar artefactos terrestres.

El estudio plantea la pregunta fundamental: ¿Pueden los artefactos de nuestra sociedad tecnológica ser visibles y potencialmente detectables por los telescopios de los extraterrestres? Esta indagación sugiere que la atención debería centrarse en la búsqueda de grandes estructuras como barcos, edificios y satélites espaciales, los cuales podrían ser fácilmente identificados como construcciones artificiales.

En un intento de resolver esta incógnita cósmica, Osmanov propone el uso de interferometría óptica de línea de base larga, que implica telescopios separados por distancias enormes trabajando en conjunto para observar objetos con mayor claridad. Además, se destaca la posibilidad de que estas civilizaciones avanzadas utilicen cálculos avanzados y ordenadores cuánticos para registrar las señales de artefactos terrestres.

Este estudio agrega una perspectiva fascinante al creciente campo de la investigación sobre vida extraterrestre, planteando la posibilidad de que antiguas civilizaciones terrestres estén siendo observadas por ojos alienígenas distantes. Sin embargo, la verdad detrás de esta hipótesis aún se encuentra en el reino de lo desconocido, dejando a la humanidad con más preguntas que respuestas sobre la posibilidad de visitantes cósmicos.

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