Estrella identificada por el telescopio espacial Kepler podría esconder estructuras que indiquen la presencia de una civilización tecnológicamente avanzada.
Los cielos ofrecen constantemente misterios fascinantes, y uno de los más recientes ha dejado perplejos a los astrónomos. Según los expertos, un conjunto estelar peculiar sugiere la posibilidad de haber sido creado por una civilización extraterrestre, desatando una ola de especulación y asombro en la comunidad científica.
Jason Wright, un astrónomo de la Universidad Penn State, está a punto de publicar un informe que detalla este enigmático sistema estelar. En sus declaraciones a The Independent, Wright expresó su perplejidad ante el fenómeno, admitiendo que desafía su comprensión y lo hace particularmente intrigante y cautivador. En conversación con The Atlantic, enfatizó la necesidad de considerar la posibilidad de participación extraterrestre como último recurso, reconociendo que el fenómeno parece diseñado por una civilización ajena a la nuestra.
La estrella en cuestión, inicialmente identificada como KIC 8462852, se encuentra ubicada justo encima de la Vía Láctea, entre las constelaciones de Swan y Lyra. Fue descubierta por primera vez en 2009 por el Telescopio Kepler, que la identificó como un candidato potencial para órbitas similares a la de la Tierra. Sin embargo, lo que llamó la atención de los astrónomos fue su patrón de luz inusualmente anómalo, que no se ajustaba al comportamiento típico asociado con los planetas.
Tabetha Boyajian, estudiante de posgrado de la Universidad de Yale, compartió con The Atlantic su asombro ante este fenómeno sin precedentes, describiéndolo como algo completamente fascinante y desconcertante. A pesar de explorar diversas hipótesis, desde anomalías en los datos hasta movimientos controlados de naves espaciales, ninguna explicación convencional parece dar cuenta de lo observado.
El equipo de Kepler, encargado de analizar los datos de las estrellas observadas por el telescopio, bautizó a la estrella como “Cazadores de Planetas” en 2011, debido a una característica peculiar: una masa de material que la rodea de manera estrecha e inusual.
Este enigma celestial sigue desafiando nuestra comprensión y plantea preguntas fascinantes sobre la posibilidad de vida extraterrestre en el universo. A medida que los astrónomos continúan investigando y analizando los datos, queda por ver qué revelaciones nos deparará este misterio cósmico.