Agroglifo de Chilbolton: ¿Advertencia alienígena real o fraude? Un ufólogo dice haberlo descifrado y predice invasión extraterrestre y el fin del mundo para 2033
Barry Chase asegura haber descifrado un mensaje apocalíptico en el famoso círculo de cosecha, reviviendo el debate científico sobre los riesgos de anunciar nuestra presencia en el cosmos.
En el año 2002, un complejo agroglifo apareció en un campo cerca del observatorio de Chilbolton, en Inglaterra, desconcertando a curiosos y expertos. La figura, que parecía una respuesta alienígena a un mensaje humano enviado al espacio décadas antes, fue ampliamente documentada y, para la mayoría de los investigadores, desacreditada como un elaborado fraude artístico. Dos décadas después, el ufólogo británico Barry Chase ha reavivado la polémica al afirmar no solo su autenticidad extraterrestre, sino también que contiene una aterradora profecía: la invasión de la Tierra por una flota interestelar en el año 2033, un evento que, según él, significaría el fin de nuestra civilización.

El Desciframiento de una Década y una Profecía Apocalíptica
Según la narrativa construida por Chase tras más de diez años de análisis, el patrón de Chilbolton fue creado por una civilización extraterrestre “gris” originaria del sistema estelar Zeta Reticuli. Este mensaje, afirma, es una respuesta directa y preocupada a la señal de radio que el Observatorio de Arecibo transmitió al cúmulo de estrellas M13 en 1974. La advertencia central de los “grises”, tal como la interpreta Chase, sería que al divulgar detalles sobre nuestra biología, ubicación y nivel tecnológico, la humanidad ha cometido una imprudencia catastrófica, emitiendo lo que equivale a una “invitación a la invasión” para cualquier civilización hostil que intercepte la señal.

La conclusión más alarmante de su trabajo es una fecha concreta: el 23 de julio de 2033. A partir de ese día, Chase sostiene que la humanidad perderá su libertad ante una fuerza invasora superior. Además, su teoría especula que entre 2020 y 2030, más de mil naves visitarán la Tierra para “evacuar” a los “grises” que, según él, ya viven entre nosotros, ya que carecerían de medios para protegernos o defenderse del ataque inminente.
La Contra narrativa: Un Hoax Artístico Documentado
Pese a la dramaticidad de la afirmación, la historia consensuada por investigadores escépticos y por los propios creadores de círculos de cosecha (conocidos como “circlemakers”) es radicalmente diferente. El agroglifo de Chilbolton es ampliamente reconocido como una obra humana de notable sofisticación, una parodia inteligente del mensaje de Arecibo. Expertos han detallado cómo sus características –la sustitución de la figura humana por una alienígena, la modificación de la estructura del ADN, la adición de un planeta ficticio en el sistema solar– son alteraciones artísticas que podrían realizarse con herramientas simples, planificación y trabajo nocturno.
No existe evidencia física que sugiera un origen no terrestre. Por el contrario, el caso es un ejemplo clásico de cómo un hoax bien ejecutado puede alimentar mitologías duraderas cuando se descontextualiza su origen.
Escepticismo y la Hipótesis de una Civilización Superior
La comunidad científica descarta por completo las afirmaciones de Chase por carecer de rigor empírico y basarse en una premisa falsa. Incluso dentro de la ufología, voces como la de la investigadora Henrietta Strummer, quien cree en la existencia de extraterrestres, cuestionan la interpretación de Chase. Strummer sugiere que, de existir una amenaza así, otras civilizaciones benévolas (que ella denomina “nórdicas”) ya la habrían neutralizado en el pasado.
Este escepticismo conduce a una pregunta hipotética de profundo calado: si alguna civilización es capaz de viajar interestelarmente para llegar hasta nosotros, su tecnología sería tan abrumadoramente superior que cualquier resistencia humana sería inútil. La analogía bélica sería análoga a enfrentar un tanque moderno con palos y piedras. Esta disparidad tecnológica es el núcleo del verdadero debate que subyace a toda esta historia.
El Verdadero Mensaje es de Prudencia Científica
La teoría de Barry Chase, construida sobre la frágil base de un fraude artístico, se inscribe en la larga tradición de profecías apocalípticas que, hasta la fecha, nunca se han materializado. Sin embargo, su historia, independientemente de su veracidad, cumple una función involuntaria: resucitar una discusión ética y científica crucial conocida como Active SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre Activa).
Figuras como el difunto Stephen Hawking advirtieron reiteradamente sobre los riesgos potenciales de enviar mensajes deliberados al cosmos, alertando que podríamos atraer la atención de una civilización con intenciones predatorias. El agroglifo de Chilbolton, en su origen una sátira, se convierte así en una metáfora poderosa de esa advertencia. La pregunta final no es si los “grises” nos advirtieron, sino si como especie somos lo suficientemente prudentes para considerar las consecuencias impredecibles de gritar nuestra dirección en la inmensidad silenciosa de la galaxia. La búsqueda de vida extraterrestre debe continuar, pero guiada por el método científico, la cautela y una clara distinción entre el mito, el arte y la evidencia verificable.
