La Transparencia OVNI en Punto Muerto: El Congreso Frena la Ley de Divulgación ante Avances Extranjeros
A pesar de las alarmantes revelaciones sobre supuestas tecnologías exóticas en poder de China y EE.UU., la iniciativa legislativa clave para desclasificar información sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP) queda nuevamente fuera de la agenda del Congreso, evidenciando una falta de voluntad política.
La promesa de transparencia sobre los fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés), comúnmente conocidos como OVNIs, enfrenta un nuevo y significativo revés en Washington. La ambiciosa Ley de Divulgación de Fenómenos Anómalos No Identificados (UAPDA), que buscaba establecer un panel independiente con autoridad para desclasificar registros históricos y asegurar materiales supuestamente recuperados, ha sido excluida de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para el año fiscal 2026. Este hecho marca el segundo año consecutivo en que la propuesta, originalmente bipartidista, queda estancada, a pesar de crecientes advertencias sobre posibles avances tecnológicos adversarios.
La medida, presentada en 2023 por el entonces líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y el senador republicano Mike Rounds, contemplaba la creación de una Junta de Revisión de nueve miembros, designada por el Presidente y confirmada por el Senado. Este organismo tendría la potestad de evaluar y recomendar la divulgación de información clasificada, además de ordenar al gobierno federal que tomara posesión de cualquier “material UAP” o evidencia biológica en manos de contratistas privados. Sin embargo, tras una feroz resistencia inicial que en 2024 diluyó la ley hasta dejarla irreconocible, la versión completa no logra encontrar cabida en el crucial paquete de defensa.
Un Silencio Elocuente y Cambios de Postura
Lo más revelador de este último contratiempo es el relativo silencio público de sus principales patrocinadores, Schumer y Rounds, quienes en diciembre de 2023 protagonizaron un enérgico discurso en el pleno del Senado comprometiéndose a no desistir. En declaraciones entonces, Schumer atribuyó los obstáculos a republicanos en la Cámara de Representantes y rindió homenaje al fallecido senador Harry Reid, pionero en la búsqueda de transparencia sobre el tema. No obstante, en el actual ciclo legislativo, la iniciativa ni siquiera fue incluida en la versión base del Senado de la NDAA.
Este retroceso se produce en un contexto político cambiante. Con los republicanos controlando ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca, la falta de acción sugiere que la administración Trump no prioriza una divulgación agresiva. Fuentes cercanas al proceso legislativo indican a Liberation Times que el entusiasmo en el Senado podría haberse enfriado, citando desde supuestas amenazas al personal de los senadores hasta un cálculo político más frío. “Schumer gastó un capital político considerable en 2023. Lo logró en parte por el factor sorpresa”, comentó una fuente bajo condición de anonimato. “Ahora es líder de la minoría, con menos poder, y enfrenta presiones desde su propio partido”.
La Persistente Labor en la Cámara Baja
Mientras el impulso se estanca en los comités de Servicios Armados e Inteligencia, responsables directos de la NDAA, un grupo de legisladores en el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes mantiene viva la llama de la investigación. Liderados por los representantes republicanos Eric Burlison, Anna Paulina Luna y Tim Burchett, este bloque ha utilizado audiencias públicas para mantener la presión y ha sugerido la posibilidad de emitir citaciones coercitivas, similar al caso de la lista de clientes de Jeffrey Epstein.
En declaraciones reveladoras, Burchett relató haber sido confrontado en los pasillos del Capitolio por una figura anónima que le advirtió sobre las consecuencias de su investigación, incluyendo un potencial impacto en “la religión”. A pesar de estas intimidaciones, el grupo planea continuar, buscando incluso una reunión con el asesor de seguridad nacional, Marco Rubio, quien como senador copatrocinó la UAPDA pero ahora mantiene un perfil bajo en el tema.
El Telón de Fondo de una Crisis de Seguridad Emergente
El estancamiento legislativo contrasta brutalmente con la gravedad de las informaciones que, según fuentes consultadas por Liberation Times, están llegando a los oídos de algunos legisladores. Estas fuentes, con acceso a información clasificada y de inteligencia, afirman que las incursiones de supuestos “drones” exóticos sobre instalaciones militares estadounidenses, particularmente notorias a finales de 2024, son de origen chino y emplearían tecnología de propulsión antigravedad.
Más alarmante aún es la afirmación de que China habría logrado operacionalizar esta tecnología, derivada supuestamente de la ingeniería inversa de vehículos de origen no humano, a un ritmo más acelerado que Estados Unidos. Según estas versiones, estos vehículos tendrían capacidad para transportar cargas útiles prácticamente ilimitadas sobre blancos sensibles, representando un mecanismo de lanzamiento nuclear singular y una crisis de seguridad nacional sin precedentes.
La sombra del manifiesto de Matthew Livelsberger, el ex Boina Verde que falleció en un incidente en Las Vegas, planea sobre estas afirmaciones. Sus alegaciones, ahora bajo custodia clasificada del Pentágono según la policía de Las Vegas, advertirían específicamente sobre esta amenaza. Fuentes consideran sus declaraciones creíbles y urgían de escrutinio.
Un Futuro Incierto entre el Secretismo y la Amenaza
La parálisis de la UAPDA simboliza la profunda contradicción en la que está inmerso el establishment de Washington respecto al fenómeno UAP. Por un lado, existe un reconocimiento tácito, a través de las propias estructuras de investigación del Pentágono como la AARO, de que existe un fenómeno físico real que afecta al espacio aéreo nacional. Por otro, persiste una resistencia férrea a una transparencia radical que, según sus defensores, es esencial no solo para la rendición de cuentas histórica, sino para la supremacía tecnológica y la seguridad nacional inmediata.
El argumento de los promotores de la ley es ahora más urgente que nunca: si las acusaciones sobre avances chinos en tecnología exótica son ciertas, mantener el secretismo no protege al público, sino que lo pone en peligro al impedir una movilización de recursos y una conciencia colectiva acorde con la magnitud del desafío. La pregunta que queda flotando en el ambiente del Capitolio es si el Congreso actuará solo cuando sea demasiado tarde, o si una nueva crisis forzará la transparencia que la voluntad política, por ahora, niega.
