Trump, Jerusalem y la profecía cumplida “Algo esta por suceder”

Desde hace tiempo, el presidente de los Estados Unidos ha fortalecido estrechamente las relaciones internacionales con Israel. Y este vínculo alcanzó el apogeo a mediados de mayo al concretarse una de las promesas más polémicas dentro del mandato de Donald Trump. Finalmente, la embajada de Estados Unidos fue trasladada de Tel Aviv a Jerusalén, y de esta forma se reconoce a la histórica zona de conflicto como capital del territorio israelí. Si bien esta acción provocó controversia y manifestaciones opositoras, también ha logrado que muchas personas piensen que una de las profecías bíblicas se está cumpliendo.

“Trump reconoció como capital de Israel a Jerusalén y puso al mundo en alerta.” Este es título de una columna publicada el dia 7 de diciembre en el portal digital “La Nación”, por el periodista Rafael Mathus Ruiz, corresponsal argentino en los Estados Unidos.

En la crónica el comienza diciendo: “En uno de los giros de política exterior más riesgosos de su presidencia, Donald Trump reconoció oficialmente a Jerusalén como capital de Israel, una decisión histórica e inédita que puso al rojo vivo a Medio Oriente, causó un fuerte repudio global y alejó las perspectivas de un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos.”

Seguramente, habrás leído y escuchado esta noticia varias veces en estos días. Porque como dice el periodista: “Pone al rojo vivo”, no solo Medio Oriente, sino al mundo entero.

Muchos son los que me han escrito a mis redes sociales preguntando sobre el significado de esta decisión de Donald Trump y el contexto escatológico (del tiempo del fin) de la profecía bíblica.

¿Por qué Donald Trump toma esta decisión?

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Para entender esta decisión del presidente Trump tenemos que retrotraernos unos instantes para la época de la campaña presidencial para las elecciones de 2016 y que inició con el lanzamiento de su candidatura en junio de 2015.

Es de público conocimiento el apoyo que Trump recibió en su candidatura, (y recibe actualmente), de judíos americanos, de la derecha evangélica y conservadora, y de cristianos sionistas de los Estados Unidos. Entre estos líderes que podemos destacar están Robert Jeffress, pastor de la primera Iglesia Bautista de Dallas, y Jerry Falwell. Ambos acérrimos defensores de Trump.

En otro artículo publicado por el periodista Rafael Mathus Ruiz  el agrega algunos detalles a este asunto de la siguiente manera:

“Los evangélicos son una minoría religiosa en el país (23,6%, según el Centro Pew), pero son un pilar de la base republicana. Uno de los motivos de su respaldo a Trump fue su promesa de mover la embajada a Jerusalén, además de las de luchar contra el aborto y promover las “libertades religiosas”.

“Antes de su anuncio, y en medio de las llamadas de Trump con otros mandatarios, el presidente hizo espacio, el martes y el miércoles, para dos llamadas con líderes religiosos, entre ellos, Jeffress, a quienes les anticipó el anuncio, reveló el diario The New York Times.

“ La influencia de los líderes evangélicos se sumó a la de organizaciones de lobbyproisraelíes tradicionales, como el Comité de Asuntos Públicos de Israel y organizaciones judías, cristianas y sionistas.”

Es indiscutible que, contra viento y marea internacional, el presidente Trump está llevando adelante el cumplimiento de sus promesas de campaña, siguiendo una clara agenda politica-religiosa de la derecha cristiana de los EUA.

Sigue leyendo…

Permíteme aclararte un concepto importante. Si tú leíste más arriba, haz visto que hay tres líneas que están influenciando claramente las decisiones diplomáticas del gobierno de los EUA. Lo repaso: judíos, cristianos evangélicos tradicionales y cristianos sionistas.

Cuando tú analizas el contexto evangélico americano, encontrarás que la gran mayoría abrazó una corriente de interpretación bíblica llamada dispensacionalismo [3], (No tengo espacio para explicar ahora, pero dejo un link abajo), y que desemboca en un sionismo cristiano, “un movimiento surgido en el seno del cristianismo principalmente evangélico, pero no circunscrito únicamente a esta denominación, que apoya la idea de un hogar nacional para los judíos desde antes de 1948 y continúa apoyando la existencia del Estado de Israel hasta la fecha.” [4]

En resumen, los cristianos evangélicos sionistas, están a favor de la restauración de Israel como poder político y Jerusalén como la capital del estado, porque creen que la venida de Jesús será literalmente en la “Santa Ciudad”. Definidamente, en el pensamiento sionista, la recuperación de Jerusalén como capital de Israel tiene una clara connotación profética.

Pero…

¿Tiene todo esto que ver realmente con la profecía bíblica?

Quienes sostienen la teoría profética, realizan una comparación entre el accionar de Trump con Ciro, el rey pagano, que le devolvió la gloria a Israel en el pasado. La reconocida jueza estadounidense Jeanine Pirro afirmó que el presidente “estaría cumpliendo una de las profecías bíblicas más importantes para los ciudadanos de Israel, ya que se trata de la liberación y aceptación de Jerusalén ante del mundo”. Tanto para la jurista como para muchos fieles, este es el momento de Jerusalén, donde todos los exiliados volverán para levantar a su pueblo y obedecer a las santas escrituras.

Cuando tú vas al libro de Apocalipsis 13, encontramos descrita una secuencia de poderes. El primero de ellos, es el poder que en el libro de Daniel capítulo 7 es simbolizado por un cuerno pequeño, y representa el papado romano. Y que ahora en Apocalipsis es representado por una bestia con cabezas, cuernos y con poder otorgado por el Dragón (v2). Estamos aquí frente a un poder religioso que ejerció su poder y autoridad yendo en contra de la doctrina pura de la Biblia. (El resto de las características y su interpretación completa puedes leerlas mejor en el Comentario Bíblico Adventista.)

Ahora bien, vamos al segundo animal de Apocalipsis 13. A partir del versículo 11 encontramos la descripción:

Surge de la tierra. Un lugar deshabitado. La interpretación histórica reconoce esto como el surgimiento de esta bestia en un continente con poca población. EUA.

Tiene “apariencia de cordero”. Una clara referencia a Cristo, o sea, debía ser un poder con claras raíces cristianas. EUA, una nación protestante.

Hablaba como Dragón. Más allá de su origen cristiano este poder sigue una agenda religiosa para cumplir los propósitos de la primera bestia y el Dragón: Perseguir a los Santos del Altísimo, los que guardan los mandamientos de Dios.

Impondrá un decreto que ordene la adoración religiosa al sistema representado por la primera bestia, el papado.

Impondrá una “marca” a todos aquellos que sigan este nuevo orden religioso y perseguirá de muerte a todos aquellos que estén en contra del Dragón, la primera bestia y de las decisiones impuestas por el poder politico representado por esta segunda bestia de Apocalipsis 13.

Vamos a hablar claro. Creo que, biblicamente hablando esta segunda bestia de Apocalipsis 13 representa los Estados Unidos de Norte América, como un poder político mundial que está llevando adelante una agenda religiosa. Un plan que busca imponer un pensamiento religioso contrario al Dios verdadero y a todos aquellos que quieran seguir la doctrina pura de la Biblia.

Satanás, el Dragón, está detrás de estos movimientos, conduciendo los hilos de este mundo para cumplir sus propósitos de perseguir y destruir al pueblo fiel de Dios (Apocalipsis 12:17)

¿Por qué creo que la declaración de Trump en relación con Jerusalén tienen mucho que ver con los últimos acontecimientos?

Primero. Es claro que las decisiones políticas, diplomáticas y religiosas del presidente Donald Trump están claramente influenciadas por el liderazgo evangélico de la derecha cristiana de los Estados Unidos y que tienen el claro propósito “escatológico” (en el pensamiento de ellos), de “ayudar” a la restauración de Israel como nación y Jerusalén como ciudad.

En segundo lugar decir que, no me sorprende que Trump haya tomado esta decisión tan antipática para la comunidad internacional y con el riesgo de hacer que el mundo se transforme en una batalla campal. Aun peor de la que ya está, entre terroristas islámicos, judíos y las naciones occidentales, con el fin de cumplir la agenda influenciada y manipulada por la derecha religiosa de los Estados Unidos.

Finalmente decir que, más allá que la decisión de Trump de declarar Jerusalén como capital de Israel y trasladar la embajada americana, no cumple ninguna profecía bíblica específica, nos muestra una tendencia clara: Los Estados Unidos es el poder hegemónico descrito en Apocalipsis 13, que no dudaría en usar su fuerza institucional y política para cumplir propósitos claramente religiosos, aun si fuera necesario tomando decisiones antipáticas y que precisen llevar adelante un “decreto de muerte” para todos aquellos que se opongan a la agenda religiosa marcada por el mismo Satanás. (Apocalipsis 13)

Por más que digan lo contrario, los Estados Unidos está yendo en una clara dirección de unión de iglesia/estado y preparando el escenario para coartar la libertad religiosa y de expresión.

Sin dudas, este es un momento histórico para Israel, ya que durante años, presidentes como Bill Clinton, George Bush y Barack Obama prometieron llevar adelante el traslado de la embajada pero jamás lo cumplieron. Esta nueva situación resulta esperanzadora para los creyentes, porque consideran que una de las leyendas de la Biblia con respecto a su pueblo ya se está cumpliendo.

 

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