“Avi Loeb tenia la razón” Científicos de 17 universidades incluida la NASA proponen nuevo estudio para determinar posibles firmas tecnológicas, anomalías en objetos interestelares

Un nuevo marco de estudio propone observar minuciosamente a los visitantes de otros sistemas estelares en busca de posibles firmas tecnológicas, una búsqueda que se acelerará con los nuevos telescopios de rastreo del cielo.

A raíz del descubrimiento de objetos como ‘Oumuamua y 3I/ATLAS, un equipo de astrónomos detalla las estrategias para distinguir entre un cometa natural y una sonda interestelar, buscando anomalías en su movimiento, forma, composición y posibles transmisiones, siguiendo el ejemplo de Avi Loeb.

La humanidad podría no necesitar mirar a los confines de la galaxia para encontrar evidencia de civilizaciones tecnológicamente avanzadas. En cambio, la respuesta a la vieja pregunta “¿estamos solos?” podría estar pasando literalmente por nuestro patio trasero cósmico. Con el descubrimiento de los primeros objetos interestelares (OIs) confirmados—’Oumuamua en 2017, Borisov en 2019 y, más recientemente, 3I/ATLAS en 2025—los científicos disponen de nuevos y fascinantes objetivos para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI).

Un equipo multidisciplinario de astrónomos, encabezado por el becario postdoctoral de la NSF, David Trilling, ha publicado un estudio exhaustivo en el servidor de pre-impresión arXiv que establece un marco de trabajo para buscar “tecnofirmas” —indicadores de tecnología no humana— en estos visitantes interestelares. El informe argumenta que, si bien todos los OIs descubiertos hasta la fecha muestran un comportamiento consistentemente natural, la búsqueda sistemática de anomalías es crucial y ahora es más viable que nunca gracias a los nuevos observatorios.

UN NUEVO PARADIGMA PARA LA BÚSQUEDA

La idea de que una civilización avanzada podría enviar sondas a través del espacio interestelar no es ciencia ficción; es una realidad que la humanidad ya ha iniciado. Las naves Voyager y Pioneer, por ejemplo, se encuentran en trayectorias de escape del Sistema Solar. La propuesta de los investigadores se basa en la premisa de que otras civilizaciones podrían haber hecho lo mismo, y sus creaciones—activas, inactivas o incluso estrelladas—podrían estar entrando en nuestro sistema.

El estudio categoriza la búsqueda en cuatro pilares fundamentales para identificar OIs anómalos:

Trayectorias Anómalas: El movimiento de un objeto es su huella dactilar dinámica. Los científicos buscarán cambios de velocidad o dirección repentinos e inexplicables que sugieran propulsión, como maniobras de asistencia gravitatoria optimizadas o frenado para entrar en órbita. La red de telescopios del Observatorio Vera C. Rubin, que comenzará a operar pronto, será vital para este rastreo continuo y de alta precisión.

Composición y Emisión Anómalas: ¿De qué está hecho? Los astrónomos analizarán la luz reflejada por estos objetos (su color y espectro) para detectar materiales inusuales, como metales pulidos o superficies con recubrimientos artificiales. También buscarán la firma de calor residual que emitiría cualquier tecnología activa, o destellos de luz láser que podrían ser utilizados para comunicación.

Formas Anómalas: La forma natural de un asteroide o cometa suele ser irregular. Una geometría perfecta—como un cilindro largo y delgado o una esfera perfecta—sería profundamente sospechosa. Aunque es extremadamente difícil discernir la forma de un objeto tan lejano, se puede inferir a través de las variaciones en su brillo a medida que gira.

Transmisiones de Radio: Esta es la búsqueda SETI clásica. Instalaciones como el Allen Telescope Array y el Green Bank Telescope barrerán estos objetos en busca de señales de radio estrechas y potentes, similares a las que utilizamos para la comunicación. La gran ventaja es que, al estar estos objetos dentro de nuestro sistema, la potencia necesaria para detectar una señal es minúscula comparada con la requerida para escuchar estrellas distantes.

COMPLEMENTARIEDAD CIENTÍFICA

Uno de los puntos más fuertes de esta propuesta es su doble valor. Las observaciones necesarias para descartar tecnofirmas—astrometría precisa, espectroscopía, fotometría—son exactamente las mismas que requieren los astrónomos planetarios para entender la composición, estructura y origen natural de estos intrigantes objetos. Al buscar lo artificial, inevitablemente se aprenderá mucho más sobre lo natural, enriqueciendo nuestra comprensión de la formación de otros sistemas planetarios.

El estudio concluye que, aunque la probabilidad de encontrar una sonda interestelar es baja, las ramificaciones de una detección serían tan profundas que la búsqueda está plenamente justificada. La llegada de 3I/ATLAS y la promesa de que el Observ Rubin descubra docenas más de estos objetos en la próxima década presentan una oportunidad sin precedentes.

La caza de tecnofirmas ya no es una búsqueda abstracta en miles de estrellas lejanas; es una empresa concreta y tangible centrada en objetos que, procedentes de otros soles, están temporalmente a nuestro alcance. El marco presentado por estos científicos ofrece una hoja de ruta clara y metódica para escudriñar a estos mensajeros interestelares, asegurando que, si uno de ellos lleva una etiqueta que dice “Hecho en otro lugar”, no nos pase desapercibido.

 

Referencia

Technosignature Searches of Interstellar Objects

  • Department of Astronomy and the DiRAC Institute, University of Washington, 3910 15th Avenue NE, Seattle, WA 98195, USA
  • SETI Institute, 339 Bernardo Ave, Suite 200, Mountain View, CA 94043, USA
  • Berkeley SETI Research Center, University of California, Berkeley, 501 Campbell Hall 3411, Berkeley, CA 94720, USA
  • Breakthrough Listen, University of Oxford, Department of Physics, Denys Wilkinson Building, Keble Road, Oxford, OX1 3RH, UK
  • Department of Astronomy & Astrophysics, 525 Davey Laboratory, 251 Pollock Road, Penn State, University Park, PA, 16802, USA
  • Center for Exoplanets and Habitable Worlds, 525 Davey Laboratory, 251 Pollock Road, Penn State, University Park, PA, 16802, USA
  • Penn State Extraterrestrial Intelligence Center, 525 Davey Laboratory, 251 Pollock Road, Penn State, University Park, PA, 16802, USA
  • Department of Physics, University of Oxford, Denys Wilkinson Building, Keble Road, Oxford, OX1 3RH
  • Department of Physics and Astronomy, University of Rochester, Rochester New York, 14627-0171
  • Jet Propulsion Laboratory, California Institute of Technology, 4800 Oak Grove Dr, Pasadena, CA 91109, USA
  • LSST Interdisciplinary Network for Collaboration and Computing, Tucson, USA
  • Department of Astronomy and Planetary Science, Northern Arizona University, Flagstaff, USA
  • Department of Physics and Astronomy
  • Michigan State University, East Lansing, MI 48820, USA
  • Department of Mathematics and Physics, Marshall University, Huntington WV 25755, USA
  • Department of Physics, Furman University, Greenville, South Carolina 29613, USA
  • Department of Astronomy, University of California, Berkeley, 501 Campbell Hall 3411, Berkeley, CA 94720, USA
  • Department of Physics and Astronomy, Michigan State University, East Lansing, MI 48824, USA
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