Avistamientos OVNI en EE.UU. se disparan, mientras pilotos e instancias oficiales buscan respuestas
Un reciente encuentro de un piloto de American Airlines, la inusual frecuencia de avistamientos en 2025 y un documental que promete revelaciones generan un renovado debate público y político sobre fenómenos aéreos no identificados
El cielo sobre Nuevo México, un escenario histórico para misterios aéreos, fue testigo la semana pasada de un nuevo y desconcertante incidente. El piloto del vuelo 2292 de American Airlines, en ruta de Cincinnati a Phoenix, informó por radio que un objeto largo y cilíndrico, que describió como “parecido a un misil de crucero”, pasó “justo por encima” de su avión a gran velocidad. El incidente, verificado por la aerolínea, se suma a una tendencia creciente: más de 2,200 reportes de Objetos Voladores No Identificados (OVNIs) fueron registrados en los Estados Unidos solo en el primer semestre de 2025.
Este pico en avistamientos, que supera los registros de años anteriores, ocurre en un momento de efervescencia inusual alrededor del tema. Por un lado, instancias gubernamentales han adoptado una postura más abierta, utilizando el término “Fenómenos Aéreos No Identificados” (UAP, por sus siglas en inglés) para investigar encuentros como los de pilotos de la Armada. Por otro, figuras políticas de alto nivel y un documental de próxima aparición prometen impulsar una “era de la desclasificación” sobre lo que, según alegan, sería un encubrimiento de décadas sobre tecnología no humana.
Un encuentro cercano sobre Nuevo México
La transmisión de radio del piloto del vuelo 2292, capturada por el blog Deep Black Horizon, revela un momento de tensión y perplejidad. Al consultar al control de tráfico aéreo de Albuquerque sobre posibles blancos en su radar, el piloto describe un objeto de movimiento rápido que sobrevuela su avión. La ubicación del incidente, al sureste de Gallup, Nuevo México, resulta significativa. Muy cerca se encuentra el Complejo de Lanzamiento 96 en Fort Wingate, parte del campo de misiles de White Sands, una instalación militar activa.
Fort Wingate, una base histórica del ejército, ha tenido un resurgimiento como sitio clave para pruebas de misiles avanzados. En los últimos meses, ha sido plataforma para pruebas del Misil de Precisión (PrSM) y del sistema de defensa Black Dagger. Este contexto ofrece una explicación terrenal potencial para el avistamiento, aunque las autoridades no han confirmado ninguna prueba en el momento exacto del incidente. El encuentro refleja un patrón común donde actividades militares secretas, especialmente durante la Guerra Fría, han generado numerosos reportes de OVNIs.
La cifra récord de 2025 y el peso del estigma
Los datos del Centro Nacional de Reportes sobre OVNIs (NUFORC) indican un aumento sostenido en la actividad reportada. Los más de 2,200 casos del primer semestre de 2025 marcan un récord, con enero concentrando un cuarto del total (más de 560 reportes). Expertos sugieren que este crecimiento puede deberse a una combinación de factores: mayor conciencia pública, la proliferación de drones y cámaras, y una reducción paulatina del estigma asociado a reportar estos fenómenos.
Organizaciones como el NUFORC estiman que solo un 5% de los avistamientos reales se reportan oficialmente, debido precisamente a ese miedo al ridículo o a la desacreditación. De los casos investigados, solo un pequeño porcentaje, alrededor del 3%, permanecen como “de alto interés” y sin explicación prosaica inmediata. La inmensa mayoría se atribuye a identificaciones erróneas de aviones, globos, planetas como Venus, fenómenos atmosféricos o artefactos tecnológicos humanos.
De OVNIs a UAPs: Un cambio oficial de terminología
La respuesta oficial ha evolucionado. En 2020, el Departamento de Defensa de EE.UU. desclasificó formalmente tres videos tomados por pilotos de la Armada, conocidos como “FLIR”, “GIMBAL” y “GOFAST”. Estos muestran objetos con capacidades de maniobra que desafían la comprensión convencional, como permanecer estáticos frente a vientos fuertes o acelerar abruptamente.
Estos encuentros, investigados ahora por la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO), son denominados UAPs. El cambio de término busca alejarse de las connotaciones de ciencia ficción de “OVNI” y enfatizar una investigación seria desde una perspectiva de seguridad nacional. Funcionarios como el ex director de Inteligencia Nacional, James Clapper, han criticado el enfoque “obsoleto” del gobierno en el pasado y abogan por una mayor transparencia.
El fenómeno entra en la arena política
El debate ha traspasado las fronteras de lo militar y lo ufológico para instalarse en el corazón de la política estadounidense. Figuras prominentes del gobierno, como el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, han expresado un fuerte interés en desclasificar información sobre UAPs. Rubio ha declarado: “Hemos tenido casos repetidos de algo operando en el espacio aéreo sobre instalaciones nucleares restringidas y no es nuestro”.
Este impulso ha sido alimentado por el documental “The Age of Disclosure”, que presenta testimonios de 34 exfuncionarios gubernamentales de alto rango que alegan la existencia de un programa de recuperación y retroingeniería de tecnología alienígena que se mantendría en secreto por casi 80 años. La congresista Anna Paulina Luna, una figura conocida por promover teorías conspirativas, lidera un grupo de trabajo en la Cámara de Representantes que promete investigar estos y otros secretos de Estado.
Explicaciones en disputa: ¿Tecnología secreta, fenómenos naturales o algo más?
La comunidad de análisis se divide en varias corrientes interpretativas:
Tecnología humana avanzada: La explicación más frecuente para los casos más sólidos es la prueba de aeronaves o drones experimentales, propios o de potencias rivales. El incidente de Nuevo México ocurrió cerca de una zona de pruebas de misiles activa. Históricamente, el desarrollo de aviones espías como el U-2 y el SR-71 Blackbird en el Área 51 generó una oleada de reportes de OVNIs en las décadas de 1950 y 1960, que la Fuerza Aérea no podía explicar.
Fenómenos naturales o errores de percepción: Científicos como el astrofísico Adam Frank sostienen que la evidencia física real es escasa. Analistas como Mick West atribuyen muchos videos a efectos ópticos (como el bokeh que crea formas triangulares), identificaciones erróneas de aviones comerciales a distancia, o globos.
La hipótesis extraterrestre: Para un sector del público y algunos testigos, las capacidades observadas en algunos UAPs solo pueden explicarse con una tecnología no humana. Esta creencia se ha visto reforzada por las filtraciones y el testimonio de algunos oficiales.
Un misterio que sigue evolucionando
El reciente encuentro del vuelo 2292 y las estadísticas récord de 2025 no son un fenómeno aislado, sino parte de una narrativa compleja que entrelaza el secretismo militar, los avances tecnológicos, la psicología de masas y preguntas fundamentales sobre nuestro lugar en el universo. Lo que ha cambiado es el nivel de discurso público y oficial que ahora rodea estos eventos.
Mientras el ejército prueba misiles de última generación en bases como Fort Wingate, y los pilotos civiles y militares reportan encuentros inusuales con mayor frecuencia, el gobierno se ve presionado para encontrar un equilibrio entre la seguridad nacional, la transparencia pública y la investigación científica rigurosa. La promesa de una “desclasificación” total puede ser, como ha ocurrido antes, un espejismo político. Sin embargo, el persistente flujo de avistamientos garantiza que el enigma de los UAPs continuará desafiando nuestra comprensión de los cielos y capturando la imaginación pública en los años venideros.
