Corea ha desarrollado una tecnología para la desalinización de agua de mar con una eficiencia del 99,99%
Desde tiempos inmemoriales, los marineros conocen el triste dicho: “agua, agua, el agua está por todas partes, pero no hay una gota para beber”. El caso es que está absolutamente prohibido beber agua de mar. Desde la antigüedad, el problema del agua dulce de origen puramente naval se ha convertido en un problema mundial.
Hoy en día existen varias formas de desalación de agua y una de ellas es la destilación por membranas. Su esencia es que el agua de mar calentada, al pasar a través de una membrana especial, se vuelve fresca y fría.
Al poseer propiedades hidrófobas, la membrana no permite el paso del agua líquida, pero sus poros permiten que el vapor de agua pase libremente desde el lado “caliente”. Debido a la caída de presión, el vapor, una vez en el lado “frío”, se condensa y se convierte en agua dulce.
Sin embargo, existe un problema de salinización y contaminación de la membrana, que reduce drásticamente su hidrofobicidad y, en el futuro, la desactiva por completo.

Un equipo de investigación del Instituto Coreano de Ingeniería Civil y Tecnología de la Construcción (KICT) ha refinado la membrana mediante un proceso de electrohilado. Extrae las nanofibras cargadas de las boquillas de las extrusoras de las impresoras 3D mediante fuerza eléctrica. Los científicos utilizaron el llamado electrohilado coaxial, en el que dos materiales diferentes, polímero PVDF-HFP y aerogel de sílice, se mezclan en un proceso de impresión 3D.
La superficie rugosa repele el agua, mientras que el aerogel, que actúa como aislante térmico, retiene el agua caliente y evita que el agua fría se caliente. La diferencia resultante en la presión de vapor hace que la membrana funcione de manera más eficiente.
Durante 30 días de prueba, la nueva membrana filtró el 99,99% de las sales, lo que es mucho más eficaz que las membranas de nanofibras tradicionales, que fallan después de 50 horas de uso continuo .
