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Creímos encontrar extraterrestres y nos equivocamos… ¿o tal vez no?

Repasamos cuatro momentos en los que la humanidad creyó haber encontrado otras formas de vida, si bien luego se descartó, o no pudo confirmarse, que su naturaleza fuera alienígena

La humanidad arde en deseos de saber si estamos somos solos en el universo y de probar la existencia de otras formas de vida, sean o no humanoides. Mientras el mundo espera la conclusión del análisis de bacterias vivas recientemente halladas en la superficie de la Estación Espacial Internacional (EEI), que podrían tener origen extraterrestre, repasamos cuatro ocasiones reseñables en las que se creíamos toparnos con la evidencia de otras formas de vida, si bien luego se descartó o no se confirmó su naturaleza alienígena.

¿Alienígenas o un púlsar?

En 1967 la astrofísica Jocelyn Bell Burnell descubrió la primera radioseñal de un púlsar (estrella de neutrones que emite una radiación periódica). Aunque en un primer momento se pensó que se trataba de una señal emitida por alienígenas, más tarde se comprendió su naturaleza real.

Wow!

En agosto de 1977 el astrónomo Jerry Ehman, de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), detectó la señal espacial de origen desconocido más potente captada hasta esa fecha. La señal fue bautizada como ‘Wow!’ y fue considerada por muchos como la prueba de la existencia de vida inteligente extraterrestre. Sin embargo, el astrónomo Antonio Paris presentó en 2016 una teoría que refutaba el origen alienígena de la señal, y atribuía su origen a dos cometas que fueron observados en la misma zona donde Ehman registró su descubrimiento. Posteriormente, Paris confirmó su versión.

El meteorito Allan Hills 84001

Cuando en 1966 los científicos anunciaron que habían encontrado pruebas de vida microbiana fosilizada en un meteorito de Marte bautizado como Allan Hills 84001, la noticia dio la vuelta al mundo. Sin embargo, el posterior análisis del meteorito desató controversias entre los expertos, ya que muchos de ellos sugirieron que los fósiles podrían haber aparecido a causa de procesos no biológicos. La prueba aún es objeto de debate y la roca espacial sigue siendo un tema de investigación en curso.

‘Tabby’

La estrella KIC 8462852, apodada ‘Tabby’, se encuentra a unos 1.500 años luz de la Tierra, y presenta extrañas fluctuaciones de luz. Sus patrones de oscurecimiento se consideran atípicos, ya que se trata de una estrella que supera ligeramente en tamaño al Sol y que debería tener un brillo más o menos constante. ‘Tabby’ sigue siendo uno de los principales misterios para los astrónomos, que no logran entender qué es lo que, de cuando en cuando, la deja sin luz.

Entre las teorías más increíbles figura la que sugiere la existencia una megaestructura supuestamente creada por una civilización alienígena avanzada para utilizar la energía de la estrella. No obstante, un equipo de investigadores belgas han sugerido recientemente que ‘Tabby’ podría ser en realidad una nube de polvo que se mueve alrededor de la estrella y que tarda aproximadamente 700 días en recorrer su órbita.

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