El fracaso de ‘Lightyear’ apunta a un problema para la industria mucho mayor que la crisis de Pixar

El (nada grave, pero significativo) tropiezo de ‘Lightyear’ en taquilla internacional el pasado fin de semana puede obedecer a múltiples razones. Por muchos guardianes de las esencias morales que entren en combustión, posiblemente el motivo no tiene nada que ver con el polémico beso que ha llevado a la prohibición de la película en una docena de países, sino más bien con la ominosa presencia de Disney+ garantizando un estreno doméstico inminente, y con el interés más limitado que la película ha despertado después de apuestas como ‘Red’ o ‘Luca’ (que no llegaron a salas).

Compañeros del pasado. Lo que sí está claro es que ‘Lightyear’ ha quedado tercera en la taquilla internacional (segunda en la estadounidense) detrás de dos películas muy específicas, dos secuelas de blockbusters clásicos de hace décadas: ‘Top Gun: Maverick’ y ‘Jurassic World: Dominion’. La primera lleva más de 887 millones recaudados, es la segunda película más taquillera de 2022 y la más exitosa de la carrera de Tom Cruise. La segunda ya lleva 625 millones de dólares recaudados.

Es obvio qué tienen en común ambas: son secuelas de éxitos de hace tiempo, y además ambas tienen un elevado componente nostálgico. ‘Top Gun: Maverick’ retoma una película que no había tenido secuelas desde su estreno en 1986, algo poco habitual en Tom Cruise, que habitualmente no necesita usar estos ganchos para conseguir éxitos de taquilla (¿para cuando una secuela de ‘Risky Business’?). Y de ‘Jurassic Park’ hemos tenido abundantes secuelas, pero ninguna con un guiño al pasado tan explícito como el de Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum reunidos por primera vez desde la película de Spielberg.

Paramount reina. No hay que subestimar el poderío combinado de estos dos taquillazos: no solo han dejado atrás a ‘Lightyear’. Juntas, ‘Maverick’ y ‘Dominion’ han convertido a Paramount en la productora más taquillera del año, pódium en el que reinaban Sony y Disney gracias a sus secuelas de ‘Spider-Man’ y ‘Doctor Strange‘, todo ello hasta el estreno de ‘Top Gun’. En este momento, la productora lleva 800 millones de dólares recaudados solo en Estados Unidos, 300 más que Sony y Disney, que están más igualadas.

Pero es que no es el único éxito de Paramount este año, que también ha estrenado en los seis primeros meses de 2022 películas que le han funcionado muy bien, como ‘Scream’, ‘Jackass Forever’ y ‘Sonic the Hedgehog 2’. ¿Las claves de todas ellas? En efecto: nostalgia, nostalgia y más nostalgia. En este caso, más allá de los ochenta, demostrando que no hay una década única para rememorar mientras haya clásicos pop recuperables de distintas épocas.

Marvel no es el peligro… Hace unos meses saltó la polémica, una que no ha terminado de disiparse (ni posiblemente lo hará mientras Disney siga encadenando taquillazos superheroicos), acerca de si el cine de superhéroes había devorado el resto de películas. Hablábamos de un fenómeno que aún está ahí pero que podría dar próximas muestras de agotamiento, o al menos, no estar permanentemente sentado en el trono de la infabilidad. ‘Eternals’ o ‘Morbius’ podrían ser ejemplos de ese hipotético agotamiento.

Sin embargo, el supuesto cansancio del género superheroico se matiza atendiendo a las recaudaciones de las mencionadas películas de éxito de Sony y Disney de este año: al invento aún le queda mecha. Que es cierto, ha impuesto unos esquemas muy rígidos de explotación de las ficciones tanto desde el punto de vista creativo como del industrial, lo que ha dado paso a otra forma de explotación de las franquicias: el abuso de los tics nostálgicos. A veces incluso simultáneamente, como se puede ver en la reciente ‘Spider-Man: No Way Home’ y su celebradísimo reencuentro de los héroes arácnidos más populares (o en el empleo de Sam Raimi como gancho comercial para la secuela de ‘Doctor Strange’).

… la falta de originalidad podría serlo. Hablábamos hoy mismo, aprovechando el estreno del último episodio de la primera temporada de ‘Obi-Wan Kenobi’ de cómo la nostalgia ha pasado de ser un vector de tono genuino o un gancho comercial más o menos simpático, como sucede en ‘Stranger Things’, a una excusa para la pereza creativa. ‘Obi-Wan Kenobi’ cree que puede funcionar solo sacando a pasear a Darth Vader, y es obvio, vistos los resultados, que no funciona así.

¿Entonces por qué sí que funcionan ‘Jurassic World: Dominion’ y ‘Top Gun: Maverick’? En el caso de la primera, la película no ha sido muy bien recibida por la crítica, lo que desde luego no equivale a un fracaso de taquilla, pero sí apunta en una dirección que luego puede transmitirse al público. ‘Maverick’ es otra cosa: ha sabido usar la nostalgia como indiscutible gancho, pero sus secuencias de acción podrían pertenecer perfectamente a una propuesta no franquiciada.

De momento, el invento funciona: rememorar el pasado para revitalizar las estrategias de marketing y hacer pasar lo antiguo por nuevo, sin embargo, es una actividad de riesgo. El universo de los superhéroes es lo suficientemente amplio y versátil como para ser explotarlo con distintos tonos, estilos y propuestas, y no fundirlo (el último ejemplo: ‘Ms. Marvel’, con un punto de vista inédito hasta ahora en Marvel). El reciclaje de franquicias antiguas es más un caballo de un solo truco: ‘Obi-Wan Kenobi’ es un primer aviso. Y veremos más.



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