El Triángulo de las Bermudas: ¿Mito o realidad? Un científico australiano desmonta décadas de teorías conspirativas
Karl Kruszelnicki afirma que las desapariciones en la zona se explican por probabilidades, condiciones climáticas y errores humanos, sin necesidad de apelar a lo sobrenatural
Durante décadas, el Triángulo de las Bermudas ha sido sinónimo de misterio, alimentando innumerables teorías que van desde anomalías magnéticas hasta abducciones extraterrestres. Sin embargo, el científico australiano Karl Kruszelnicki, conocido por su labor divulgativa, ha reavivido el debate al afirmar que no existe tal enigma. Según su análisis, las desapariciones de barcos y aviones en esta región del Atlántico —delimitada por Florida, Bermudas y las Antillas Mayores— obedecen a factores mundanos: probabilidades estadísticas, condiciones meteorológicas adversas y errores humanos.
El peso de los datos frente al mito
Kruszelnicki, respaldado por instituciones como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE.UU. y el mercado de seguros Lloyd’s de Londres, sostiene que la tasa de incidentes en el Triángulo de las Bermudas no es significativamente mayor que en otras zonas marítimas con alto tráfico. “El océano es un lugar vasto y peligroso. Cuando se combinan tormentas impredecibles, fallos técnicos y la vastedad del territorio, las tragedias son inevitables, sin necesidad de explicaciones paranormales”, explicó el científico en una entrevista reciente.
La NOAA, de hecho, publicó en 2010 un comunicado desmitificando la región: “No hay evidencia de que las desapariciones ocurran con mayor frecuencia en el Triángulo de las Bermudas que en cualquier otra área similar”. Por su parte, Lloyd’s de Londres, que rastría incidentes navales globales, no registra un riesgo elevado en la zona.
Casos emblemáticos bajo la lupa
Entre los casos más citados está el Vuelo 19, en el que cinco bombarderos estadounidenses desaparecieron en 1945 durante un entrenamiento rutinario. Las teorías especularon con fallos en brújulas o incluso portales dimensionales. Sin embargo, investigaciones posteriores apuntan a errores de navegación del líder de la misión, sumados al mal tiempo y al agotamiento de combustible.
Otro ejemplo es el SS Marine Sulphur Queen, un carguero que se esfumó en 1963 con 39 tripulantes. Aunque se atribuyó su pérdida al “misterio”, informes técnicos revelaron que el barco transportaba azufre fundido, un material corrosivo que pudo debilitar su estructura.
Fenómenos naturales vs. fantasía
Kruszelnicki y otros expertos destacan que la región es propensa a huracanes repentinos y corrientes marinas turbulentas, como la del Golfo. Además, el lecho oceánico allí es extremadamente profundo, dificultando la recuperación de restos. A esto se suma el metano submarino: bolsas de gas que, al liberarse, podrían reducir la densidad del agua y hundir embarcaciones, aunque esta teoría sigue siendo controvertida.
La ciencia frente a la leyenda
El Triángulo de las Bermudas persiste en el imaginario colectivo gracias a libros, documentales sensacionalistas y la fascinación por lo desconocido. Sin embargo, como recalca Kruszelnicki, “la ausencia de respuestas no prueba lo paranormal, sino los límites de nuestra comprensión en su momento”. En la era de la tecnología satelital y la navegación avanzada, los incidentes han disminuido drásticamente, reforzando la tesis de que el “misterio” fue, en realidad, un crisol de circunstancias explicables.