Los científicos han encontrado un vínculo entre los niveles de oxitocina y la generosidad en la vejez

Científicos de la Universidad de Claremont han identificado un vínculo entre el aumento de la generosidad en la vejez y el neurotransmisor oxitocina.

Las personas mayores con niveles elevados de oxitocina tienen más probabilidades de participar en obras de caridad y disfrutar de la vida. Para el estudio, fueron invitados 100 participantes, con edades entre 18 y 99 años. A los sujetos se les pagó una cierta cantidad para participar y se les mostró un video en el que un padre habla sobre cómo su hijo de dos años se está muriendo de cáncer; este tipo de contenido estimula activamente la liberación de oxitocina.

Se pidió a los sujetos que donaran parte de su dinero a una organización benéfica contra el cáncer infantil para medir el comportamiento prosocial y también se les preguntó sobre su estado emocional. Las personas mayores liberaron más oxitocina en respuesta al video que las personas más jóvenes. También informaron una mayor satisfacción con la vida y, en general, estaban más dispuestos a ayudar a los demás.

El estudio no muestra un vínculo directo entre los niveles de neurotransmisores y la generosidad. Presumiblemente, la oxitocina juega un papel bidireccional en el ciclo de retroalimentación positiva entre el comportamiento empático y el aumento de los sentimientos de satisfacción con la vida. El voluntariado nos hace sentir mejor al desencadenar la liberación de oxitocina, lo que aumenta la empatía y conduce a un comportamiento aún más prosocial. Los resultados son consistentes con los puntos de vista de muchas religiones y filosofías, que afirman que nuestras vidas son mejores cuando ayudamos a los demás. La oxitocina también se asocia con la empatía y la gratitud.

¿Puede la oxitocina administrada artificialmente aumentar la satisfacción con la vida, o puede la oxitocina sintética mejorar el comportamiento prosocial y hacer que las personas sean más amables y generosas con los demás? El equipo informa que aún se sabe poco sobre la liberación de oxitocina endógena.

Es probable que este sea solo uno de los muchos factores que influyen en el comportamiento prosocial. Ha habido varios estudios sobre los efectos de la administración intranasal de oxitocina en los ancianos y los resultados han sido mixtos. Según algunos, la oxitocina mejora el estado de ánimo en los hombres mayores, pero no en las mujeres, mientras que otros investigadores no han encontrado correlación alguna. Pero en resumen, podemos decir con seguridad sobre los beneficios de mantener la actividad social, especialmente en la vejez .

 



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