Pilotos rompen el silencio: Más de 800 reportes OVNI de pilotos en 2024 catalizan una nueva era de investigación científica global
La iniciativa ‘Americans for Safe Aerospace’ documenta un año récord de encuentros aéreos inexplicados, un fenómeno que Alemania ya investiga oficialmente a través de la Universidad de Würzburg, marcando un punto de inflexión en la desestigmatización del fenómeno.
El año 2024 quedará marcado en los anales de la ufología no como un año de especulaciones, sino de datos concretos. La organización ‘Americans for Safe Aerospace’ (ASA), fundada y dirigida por el ex piloto de la Armada estadounidense Ryan Graves, ha publicado cifras que sacuden los cimientos de la aviación convencional. Según un comunicado oficial distribuido por Graves, la ASA recibió el año pasado más de 800 informes detallados de avistamientos de Objetos Voladores No Identificados (OVNI) o Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés). La procedencia de estos datos confiere una credibilidad sin precedentes: los reportes provienen de pilotos comerciales y militares, operadores de radar con entrenamiento certificado y observadores civiles capacitados.
In the last year, Americans for Safe Aerospace has received 800+ reports from aviators, radar operators, and trained civilian observers.
Near-midair collisions. Sustained radar tracks. Objects exceeding known flight limits. 🧵 pic.twitter.com/MsWywx0kOr
— Americans for Safe Aerospace (@SafeAerospace) August 14, 2025
El contenido de estos informes trasciende el mero avistamiento de luces extrañas. Los documentos detallan incidentes de alta extrañeza y potencial riesgo, incluyendo cuasi accidentes en espacio aéreo controlado, contactos de radar sostenidos que confirman blancos sólidos y observaciones visuales de objetos que ejecutan maniobras que superan los límites conocidos de la tecnología aeronáutica humana, como aceleraciones instantáneas y movimientos a velocidades hipersónicas sin medios de propulsión visibles. Graves, quien ha testimoniado bajo juramento ante el Congreso de los Estados Unidos, estima que aproximadamente el 30% de los pilotos profesionales han presenciado eventos aéreos inexplicables. Sin embargo, advierte que “la mayoría no reporta estos avistamientos”, citando como motivos principales un estigma profesional profundamente arraigado, el temor a represalias o al ridículo que podría poner en riesgo sus carreras, y la histórica falta de un canal oficial, confidencial y serio para realizar dichas denuncias.
No obstante, este muro de escepticismo institucionalizado se está resquebrajando a un ritmo acelerado. El fenómeno UAP ha transitado de los márgenes de la cultura popular al centro del debate científico y político. Audiencias formales en el Comité de Inteligencia del Senado de los Estados Unidos, declaraciones públicas de expresidentes como Barack Obama y Donald Trump confirmando la realidad de las experiencias de los pilotos, y la creación de organismos oficiales de investigación como la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) del Pentágono, son síntomas de un cambio de paradigma. A esto se suma el peso de la NASA, que estableció su propia Dirección de Investigación de UAP, otorgando una legitimidad académica y técnica que antes era impensable.
El ámbito académico no se queda atrás. En la prestigiosa Universidad de Harvard, el astrónomo Prof. Avi Loeb lidera el ‘Proyecto Galileo’, una iniciativa que emplea instrumentación científica de vanguardia para buscar de forma activa y sistemática evidencia de tecnología extraterrestre, tanto en el espacio cercano como en los cielos de la Tierra. Organizaciones como la Coalición Científica para Estudios UAP (SCU) y la Sociedad para Estudios UAP (SUAPS) trabajan incansablemente para consolidar un marco metodológico riguroso, transformando el estudio de los UAP en una disciplina científica respetable y basada en evidencia.
En este contexto global, Alemania emerge como un actor europeo crucial. Investigadores y científicos alemanes, en colaboración directa con sus homólogos norteamericanos, están desempeñando un papel pionero. El Centro de Investigación Interdisciplinaria para la Inteligencia Extraterrestre (IFEX) de la Universidad de Würzburg, un organismo único en su tipo, encabeza este esfuerzo. Bajo el liderazgo del Prof. Dr. Hakan Kayal, el IFEX no solo investiga la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) mediante métodos astronómicos, sino que ha incorporado oficialmente el estudio de los UAP como una línea de investigación legítima dentro de su programa universitario. Miembros clave del IFEX forman parte de los comités científicos de la SUAPS, manteniendo un diálogo constante y fructífero con la comunidad investigadora internacional.
Como muestra de este compromiso, el IFEX albergará del 17 al 19 de septiembre de 2025 la conferencia anual “IFEX SETI & UAP 2025”, un evento que congregará a investigadores líderes de Estados Unidos, Suecia y Francia, y que contará con la participación telemática del propio Ryan Graves, quien expondrá sus experiencias y el funcionamiento del portal de reportes de la ASA.
Pero la contribución más inmediata y tangible del IFEX es la reciente implementación de un portal de reportes oficial, dirigido específicamente a pilotos, tripulantes y operadores de radar alemanes. Este canal, avalado y promovido de manera significativa por la propia Oficina Federal de Aviación de Alemania (que incluye un enlace al portal del IFEX en su sitio web para “informes de incidentes”), representa un hito monumental. Por primera vez, los testigos alemanes con la credibilidad más alta disponen de una plataforma científica y confidencial para compartir sus observaciones. El formulario del IFEX se dirige a los pilotos con un mensaje claro: su pericia los convierte en observadores de valor incalculable, y su contribución es esencial para cerrar la brecha de datos existente y comprender el fenómeno de manera objetiva.
La convergencia de estos esfuerzos—los datos masivos recopilados por la ASA, la seriedad de la investigación académica en instituciones como Harvard y Würzburg, y la creación de canales de reporte oficiales— señala el amanecer de una nueva era. Ya no se trata de creer o no creer; se trata de medir, analizar y comprender. El estigma se disipa, reemplazado por la urgente necesidad de answers basadas en la ciencia, con el objetivo último de garantizar la seguridad del espacio aéreo global y, quizás, responder a una de las preguntas más profundas de la humanidad.