Puede existir evidencia de vida extraterrestre en las fracturas de lunas heladas alrededor de Júpiter y Saturno
Un equipo de científicos de la Universidad de Hawaii en Mānoa está llevando a cabo una investigación innovadora centrada en las características geológicas de las lunas más grandes de Júpiter y Saturno. Con un enfoque particular en las llamadas “fallas de deslizamiento” en Ganímedes, la luna más grande de Júpiter, y en la enigmática luna de Saturno, Titán, los científicos buscan determinar si estas lunas podrían albergar condiciones propicias para el surgimiento de la vida en nuestro sistema solar.
Las fallas de deslizamiento, movimientos horizontales de las paredes de una falla, son el centro de atención de esta investigación. Un fenómeno común en la Tierra, como la famosa falla de San Andrés, estas grietas gigantes se forman en las lunas heladas cuando las fuerzas de marea generadas por las órbitas elípticas alrededor de Júpiter y Saturno comprimen y flexionan las superficies de estas lunas.
Liliane Burkhard, líder del equipo de investigación, destaca la importancia de estudiar la deformación por cizallamiento en lunas heladas. Burkhard afirma que estas fallas podrían facilitar el intercambio de materiales entre la superficie y el subsuelo, creando ambientes propicios para la vida. La investigación se centra en entender cómo estas fuerzas afectan a lunas como Titán, donde las temperaturas superficiales extremadamente frías pueden permitir la existencia de océanos de agua líquida debajo de una gruesa capa de hielo.
La nave espacial Cassini de la NASA ha revelado datos fascinantes sobre Titán durante sus sobrevuelos, sugiriendo la presencia de océanos de agua líquida y una atmósfera densa comparable a la de la Tierra. La futura misión Dragonfly de la NASA, programada para lanzarse en 2027, tiene como objetivo aterrizar en Titán en 2034. Equipada con un módulo de aterrizaje y un helicóptero, la misión buscará posibles signos de vida examinando la composición química de la luna.
Sin embargo, la elección del lugar de aterrizaje no es aleatoria. La región del cráter Selk en Titán ha sido objeto de atención debido a las tensiones ejercidas por las fuerzas de marea. Aunque algunas áreas podrían experimentar deformación por cizallamiento, Burkhard y su equipo concluyen que la región del cráter Selk es poco probable que presente las condiciones necesarias para tal fenómeno.
En Ganímedes, la luna joviana, el equipo se enfocó en la región brillante llamada Philus Sulcus. Observaciones detalladas revelaron distintos grados de deformación tectónica en bandas de terreno claro, indicando tres eras geológicas diferentes: antigua, intermedia y joven. Ganímedes, apodada con humor como haber tenido una ‘crisis de mediana edad’, sigue desconcertando a los científicos con su historia geológica enigmática.
Estas investigaciones son cruciales para informar las futuras misiones espaciales, como Dragonfly, Europa Clipper y JUICE de la ESA, que buscarán explorar las lunas del sistema solar. Burkhard concluye que estas misiones podrían ayudar a identificar lugares fascinantes para la exploración y, posiblemente, proporcionar acceso a los océanos interiores de las lunas heladas. Con cada nueva investigación, la búsqueda de vida más allá de la Tierra da un paso más hacia la comprensión de los misterios cósmicos que yacen en las lunas gigantes de nuestro sistema solar.
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