Skinwalkers en el Pentágono: Documentos desclasificados revelan los obstáculos burocráticos de un programa OVNI Secreto
Nuevos archivos obtenidos por The Black Vault exponen las demoras y modificaciones en la publicación del libro que detalla investigaciones gubernamentales sobre fenómenos paranormales y encuentros con “humanoides”.
Recientes documentos obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información (FOIA) por el sitio The Black Vault han arrojado luz sobre el complejo y prolongado proceso de revisión que enfrentó el libro “Skinwalkers at the Pentagon: An Insider’s Account of the Secret Government UFO Program” antes de su publicación en 2021. Los registros, pertenecientes al caso *FOIA 22-F-0035*, detallan cómo la Oficina de Defensa para la Revisión Previa a la Publicación y la Seguridad (DOPSR) tardó más de un año en autorizar el manuscrito, a pesar de que las agencias involucradas —incluyendo la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) y la Fuerza Aérea— no presentaron objeciones sustanciales.
El libro, escrito por James Lacatski, Colm Kelleher y George Knapp, explora las investigaciones del Programa de Aplicaciones de Sistemas de Armas Aeroespaciales Avanzadas (AAWSAP) del Pentágono, centrándose en fenómenos inexplicables vinculados al rancho Skinwalker, en Utah, y encuentros con entidades descritas como “humanoides”. Sin embargo, más allá de las revelaciones sobre lo paranormal, los documentos ahora públicos exponen los desafíos burocráticos que enfrentan quienes intentan divulgar información vinculada a programas gubernamentales sensibles.
Un Proceso de Revisión Maratónico
Según los archivos, el manuscrito fue presentado al DOPSR en marzo de 2020, pero no recibió luz verde hasta mayo de 2021. Durante ese período, el texto fue sometido a revisiones por múltiples agencias, incluyendo el Departamento de Seguridad Nacional. Aunque ninguna entidad rechazó su publicación, la DIA solicitó ajustes menores relacionados con la privacidad de individuos mencionados y datos médicos protegidos.
James Lacatski, exdirector del AAWSAP, expresó su frustración en correos electrónicos dirigidos al DOPSR. En uno de ellos, señaló que el proceso había superado los “catorce meses” y sugirió que el retraso podría deberse a “una sola persona” dentro de la cadena de revisión. Por su parte, Kelly McHale, especialista del DOPSR, atribuyó las demoras a factores como la pandemia, el teletrabajo y la coordinación entre agencias. “Nunca pretendimos que las revisiones se prolonguen tanto”, escribió McHale en un intento por calmar los ánimos.
Cambios Forzados y Seudónimos
En entrevistas posteriores, el coautor Colm Kelleher reveló que el DOPSR exigió la eliminación de referencias específicas a oficinas gubernamentales y terminología sensible. Además, todos los militares en activo mencionados en el libro fueron renombrados con seudónimos. Entre ellos, destacó el caso de “uno de los cuatro pilotos involucrados en el famoso incidente del ‘Tic Tac’ de 2004”, cuya identidad real fue protegida por su condición de servicio activo.
A pesar de las restricciones, Kelleher afirmó que el DOPSR permitió conservar detalles sorprendentes, como un apéndice con “más de 100 informes entregados a la DIA”. “Esperábamos que eliminaran algo de eso, pero no tocaron nada”, declaró en una entrevista para Coast to Coast AM.
Burocracia vs. Transparencia
El caso de “Skinwalkers at the Pentagon” ilustra la tensión entre los protocolos de seguridad nacional y el derecho del público a acceder a información relevante. Si bien el DOPSR cumplió su función al proteger datos sensibles, los retrasos excesivos —sin justificación clara— plantean interrogantes sobre la eficiencia del sistema.
Estos documentos no solo enriquecen el debate sobre la desclasificación de programas relacionados con fenómenos aéreos no identificados (UAP), sino que también sirven como recordatorio de los obstáculos que enfrentan quienes buscan transparentar actividades gubernamentales históricamente ocultas.