Una vez, unos anunciantes astutos insertaron un anuncio de cerveza chilena en la trilogía de Star Wars.

En el año 2003, Chile se convirtió en escenario de una innovadora estrategia publicitaria que marcó la proyección de la trilogía de Star Wars. Canal 13, pionero en la organización de este evento, contó con el respaldo de la empresa cervecera Cerveza Cristal, quien vio en esta oportunidad una ventana para promocionar su marca de una manera inusual.

La genialidad detrás de esta colaboración radicó en la decisión de insertar publicidad sin interrumpir la experiencia cinematográfica de los espectadores. Así, los Jedi se convirtieron en inesperados embajadores de Cristal Beer, utilizando los frascos como objetos para demostrar su dominio de la Fuerza y hasta antes de entregarle a Luke el sable de luz de su padre, Obi-Wan Kenobi primero tomaba una lata de cerveza fría del refrigerador y se la ofrecía al joven.

Estas inserciones, ejecutadas con maestría, fueron tan efectivas que la versión actualizada de Star Wars incluso ganó un premio en el prestigioso Festival Internacional de Publicidad de Cannes de 2004. Sin embargo, esta audaz movida no fue del agrado de George Lucas, creador de la saga, quien objetó la alteración radical de la trama original de las películas.

La controversia no se detuvo allí. A pesar de la prohibición de proyectar la versión editada, los chilenos continuaron insertando anuncios de cerveza en otras películas famosas, desafiando las fronteras entre el arte cinematográfico y la publicidad.

Este episodio único en la historia del cine y la publicidad sirve como un recordatorio de la creatividad humana y la capacidad de las marcas para infiltrarse en la cultura popular de maneras inesperadas. La alianza entre Star Wars y la cerveza en Chile dejó una marca indeleble en la memoria colectiva, demostrando que, en ocasiones, la fuerza del ingenio puede superar incluso a la galaxia más lejana.

 

 

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