De ‘Firmas tecnológicas’ a ‘Artefactos astroarqueológicos’, continúa la búsqueda de vida ‘alienígena’

Ya a fines de la década de 1950 y principios de la de 1960, los científicos concibieron la idea de buscar signos de “vida inteligente” en planetas lejanos utilizando señales de radio no naturales, gases de firma biológica y anomalías ópticas en el cielo nocturno.

A medida que la humanidad continúa su incansable búsqueda de vida “alienígena” en planetas lejanos, los científicos recurren cada vez más a métodos avanzados para explorar los rincones distantes del universo.

A partir de las observaciones de los llamados objetos voladores no identificados (OVNI), también llamados UAP (fenómenos aéreos no identificados), el enfoque desde finales de la década de 1950 y principios de la de 1960 ha sido el uso de “firmas tecnológicas”.

Se asumió que si la humanidad usa radios para comunicarse, los “extraterrestres” podrían hacer lo mismo para sus comunicaciones. En consecuencia, se desarrolló la búsqueda de señales de radio de aspecto poco natural desde puntos fijos lejanos en el espacio. El proyecto SETI (Search for Extra-Terrestrial Intelligence) ha estado activo durante años analizando señales de posibles planetas con vida en el espacio exterior, subrayó un informe en Universe Today.

Organizaciones como el Instituto SETI y Breakthrough Listen lideran los esfuerzos del proyecto. Breakthrough Listen comenzó en enero de 2016, con su programa científico basado en el Centro de Investigación SETI de Berkeley en el Departamento de Astronomía de la Universidad de California, Berkeley.

El proyecto utiliza observaciones de ondas de radio del Observatorio Green Bank y el Observatorio Parkes, así como observaciones de luz visible del Buscador de planetas automatizado. Los científicos ciudadanos también juegan un papel clave en el análisis de los datos a medida que se recopilan. Si bien se han realizado varias detecciones de candidatos, ninguna ha sido confirmada.

Una gran cantidad de proyectos innovadores han estado utilizando nuevas tecnologías en la búsqueda de inteligencia extraterrestre, como escanear el espacio con tecnologías ópticas y acústicas sensibles. Por ejemplo, la microlente gravitatoria detecta planetas utilizando técnicas que miden la curvatura de la luz emitida por una estrella debido a la gravedad de los objetos en órbita.

Anteriormente, la nueva era tecnológica trajo consigo radiotelescopios avanzados que, junto con datos de Kepler (un observatorio espacial lanzado por la NASA para descubrir planetas del tamaño de la Tierra que orbitan alrededor de otras estrellas), revelaron que los exoplanetas potencialmente habitables similares a la Tierra son mucho más comunes que pensó originalmente.

En agosto de 2022, los astrónomos capturaron la primera imagen directa de un exoplaneta con el telescopio espacial James Webb recientemente desplegado . Webb cuenta con capacidades que permiten la exploración infrarroja de exoplanetas para detectar firmas de agua y dióxido de carbono en su atmósfera.
‘Artefactos astro-arqueológicos’

Las probabilidades de detectar “civilizaciones tecnológicas extraterrestres (ETC)” han ido mejorando cada vez más, afirman científicos que forman parte del Proyecto Galileo, fundado en julio de 2021 por Avi Loeb y Frank Laukien de la Universidad de Harvard.

Este es el primer programa de investigación científica que busca artefactos astroarqueológicos cerca de la Tierra. El término ETC se aplica en lugar de ETI, ya que el enfoque advierte contra juzgar la inteligencia alienígena según los estándares humanos.

El Proyecto Galileo se centra en tres pistas experimentales principales. El primero es generar imágenes de fenómenos aéreos no identificados en las bandas infrarroja, de radio y óptica, y grabar datos de audio. Para ello, el equipo ha construido su propio equipo de observación e IA para recopilar e interpretar los hallazgos. Esperan desplegar el conjunto de instrumentos para su pleno funcionamiento en los próximos meses.

Otras tareas incluyen reunirse con futuros objetos interestelares (ISO) que pasan por el Sistema Solar, como Oumuamua, y recuperar fragmentos de ISO que colisionan con la Tierra.

Un ejemplo es el objeto interestelar CNEOS 2014-01-08 que impactó con la Tierra frente a la costa de Papúa Nueva Guinea. Fue informado en junio de 2019 por los astrónomos Amir Siraj y Abraham Loeb, y luego confirmado por el Comando Espacial de los Estados Unidos en abril de 2022.

Además, el equipo se centra en la búsqueda de pequeños satélites alienígenas que orbiten la Tierra utilizando el Observatorio Vera C. Rubin una vez que entre en funcionamiento en 2023.
Con respecto al enfoque en los “artefactos físicos” como una estrategia novedosa en SETI, Loeb y Laukien han expresado optimismo, subrayando que la detección se vuelve menos crítica en el tiempo para un objeto físico.

sk



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