Los posos de café han demostrado ser una excelente base para la producción de biodiesel.

Investigadores de la Universidad de Aston (Gran Bretaña) llevaron a cabo con éxito un experimento sobre el desarrollo de combustible biodiésel a partir de algas, utilizando posos de café usados ​​como base del proceso.

Este material tiene un potencial considerable, pero un valor comercial bajo, por lo que los posos de café a menudo simplemente se desechan y, en el mejor de los casos, se utilizan como compost. Sin embargo, los científicos británicos han descubierto que es ideal como medio nutritivo para cultivar algas beneficiosas.

El biodiesel se crea refinando los aceites que ciertos tipos de algas, como Chlorella vulgaris, liberan durante su ciclo de vida. La dificultad radica en cultivarlos, para lo cual se deben colocar las plántulas sobre un sustrato neutro, como la espuma de poliuretano, y luego regar abundantemente con agua con nutrientes. La base sintética puede ser reemplazada por otras sustancias, idealmente de origen biológico, pero esto aumenta el costo de producción.

El café molido resultó ser la mejor opción: este es un entorno biológico rico en sustancias útiles, pero al mismo tiempo, en esencia, es un desperdicio que no cuesta nada. El espesor actúa como sustrato para plantar plántulas de algas y como fuente de componentes necesarios para su crecimiento. Todo lo que queda es agregar luz solar para producir suficiente biomasa para producir petróleo para biodiesel.

Los primeros experimentos fueron exitosos y los científicos recibieron combustible biodiésel de alta calidad que cumple con los estándares de la UE. El uso de materias primas de desecho y algas de rápido crecimiento reducirá significativamente el desperdicio de recursos útiles y aumentará la producción de dicho combustible sin el uso de materiales fósiles.

 

 



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